EL HOTEL CROWN. CUANDO LA MEMORIA DESPIERTA EN BAHREIN. EL ECO DE UN MISIL Y UN COFRE ARABE.
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La memoria. Siempre la memoria. Y, vete aquí que, al escuchar la noticia de que el hotel Crown de Bahréin había sido alcanzado por un misil iraní se me han agolpado recuerdos de mi estancia en su capital Manama.

Reunión de Emeca, European Major Exhibition Centres Association, como solía ser habitual localizaciones siempre con un cierto exotismo para que los miembros de la asociación viajaran a placer.

No tenía ningún interés en desplazarme a este encuentro como representante de Fira de Barcelona, pero el presidente de la Fira de Valencia me insistió, reiteradamente, para que al menos dos españoles representaran a España.
Después me confesó que como empresario de la industria del mueble tenía muy buenos clientes en Baherin. Pero fue después del viaje que quede claro.
Viaje en Lufthansa, largo y pesado, y sobretodo aburrido.
Llegada a la capital y una fila de autoridades del pais nos saludaron uno a uno inclinando sus cabezas con turbante y con reverencia contenida por parte nuestra.
El hotel. Una pasada. Moderno, lujoso y fuera de la centralidad de la ciudad.
El recuerdo del hotel fue un cofre árabe que estaba situado en el escritorio de la habitación.
Cuando estábamos haciendo el check in el ultimo día vi que mis colegas llevaban ostensiblemente el cofre y pregunte ¿nos lo podemos llevar? Claro, me contesto el presidente “el cofre es un regalo.” Aun lo guardo.

Más recuerdos. Un tour turístico típico por la ciudad moderna llena de hoteles de lujo como el Crown y una visita a un lugar en donde guardan los restos de un misil que había explosionado en la capital en no recuerdo que guerra.

Y una impresión destacada. Todos los residentes extranjeros vivían agrupados en una urbanización exprofeso para que no se mezclaran con los autóctonos Un gueto de lujo.
Así que yo quise ser un turista intrépido. Cogí un taxi y me fui al zoco en el centro histórico. Por cierto un lugar precioso pero la anécdota que recuerdo es más prosaica. Yo en esta etapa fumaba y al pasear tranquilamente por el zoco encendí un cigarrillo. Tres o cuatro vendedores se me acercaron con mala cara y en señas me obligaron a apagar el cigarrillo.
Cuando llegué al hotel explique esta anécdota y me lleve una reprimenda. Era el Ramadán y de fumar nada de nada.
Y hasta aquí mi memoria que como puede verse sigue activa aunque no doy las gracias a la guerra al contrario maldigo la guerra.
Gracias por leerme.